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S Electromagnética

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), en los dos últimos decenios se ha realizado un gran número de estudios para determinar si los teléfonos móviles y otras fuentes de emisión radioeléctricas (ondas electromagnéticas) pueden plantear riesgos para la salud.

En varios estudios se han investigado los efectos de los campos de radiofrecuencia de los teléfonos móviles en la actividad eléctrica cerebral, la función cognitiva, el sueño, el ritmo cardíaco y la presión arterial en voluntarios.

No se ha llegado a ninguna conclusión validada. Hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud.

Tampoco hay datos positivos concluyentes oficiales de otras fuentes de emisión como antenas, redes wifi, líneas de alta tensión, etc. La comunidad científica no se pone de acuerdo.

Sin embargo, el número de pacientes que relacionan sus dolencias con la cercanía a emisores de distintos tipos de radiofrecuencia, sin llegar a ser muy numeroso, no para de crecer.

La Hipersensibilidad electromagnética es la respuesta fisiológica incrementada, de intensidad anómala, que sufren de determinadas personas frente a una multiplicidad de aparatos eléctricos.

 

La propia OMS reconoció en 2005 que “hay personas que dicen sufrir problemas de salud por su exposición a los campos electromagnéticos y que los síntomas son no específicos”.

Un tema es el de la validación oficial y otra la consulta cotidiana de los pacientes afectados. Según el Dr. Joaquín Fernández Solà, coordinador de la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Clínic de Barcelona, es un trastorno no reconocido como enfermedad pero que cada día afecta a más personas. En el Clínic ya han superado el millar de casos atendidos, y en el 60% de los cuales el posible agente causante sea las redes WiFi.

En Francia, y debido a esta sospecha, se prohibió en 2015 este tipo de redes WiFi en guarderías y centros escolares de primaria. Y por ley también se prohibió la instalación de equipos de acceso a internet inalámbricos (WiFi) en las viviendas, zonas de descanso y de juegos donde haya niños menores de 3 años.

Esperamos que estudios futuros arrojen un poco más de luz sobre las causas de estos síntomas en los afectados.