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S Química Múltiple

 

La Sensibilidad Química Múltiple es la respuesta fisiológica incrementada, de intensidad anómala, que sufren de determinadas personas frente a una multiplicidad de agentes químicos y componentes que se encuentran en el medio ambiente, alimentos o incluso medicamentos.

 

¿Cuáles son las causas?

 

Se produce con la exposición o contacto con productos químicos de diversa procedencia por encima del grado de tolerancia que una persona puede aguantar. Los casos con más evidencia causa-efecto son los producidos por intoxicación aguda.

Se puede dar también en la exposición a cantidades consideradas en concentración no tóxica en determinadas circunstancias de abuso, sobreexposición o susceptibilidad, actuando igualmente como agentes causantes de SQM.

Ocasionalmente, en algunos individuos este tipo de trastorno o condición tiene su origen en la presencia de contaminantes o productos químicos presentes en la sociedad actual de forma habitual y a bajas concentraciones en el interior de edificios, aunque la mayoría de personas que han manifestado malestar como consecuencia de un ambiente interior sólo desarrolla sensibilidad química leve.

Agentes causantes más frecuentes:

 

  • Disolventes orgánicos, pinturas y lacas para acabados (xileno, cloruro de metileno, destilados de petróleo, éteres de glicoles, tricloroetano)

  • Plaguicidas (diazinon, gution, y otros organofosforados)

  • Humos diversos y humos de soldaduras

  • Metales (níquel, plomo)

  • Sustancias químicas diversas (formaldehído, freón, etanol, ácido nítrico, ácido clorhídrico, toluendiisocianato)

  • Polvo (madera, remolacha, azúcar)

  • Alimentos

  • Ciertas enfermedades (sarna, herpes zóster)

  • Productos de perfumería y ambientadores (champú, barnices de uñas y quitaesmaltes, colonias, lociones de afeitado, cosméticos varios, desodorantes,…)

  • Muebles (aglomerados, barnices)

  • Papel y tintas gráficas

  • Edificios nuevos

  • Productos de limpieza: lejías, amoniacos, etc.

 

 

¿Como se inicia?

 

Según la exposición al agente químico sea aguda o crónica, el inicio puede ser muy rápido o muy insidioso.

La evolución depende de muchos factores que actúan como desencadenantes y que se potencian entre sí. También del tipo de químico del que se trate.

¿Cuales pueden ser los síntomas?

 

Muchos de los síntomas prácticamente se superponen a los del Síndrome de Fatiga Crónica, aunque con unos matices diferenciadores en función de la causa desencadenante. Destacan:

  • Cefalea

  • Erupción cutánea

  • Depresión

  • Dolores en músculos y articulaciones

  • Fatiga

  • Pérdida de memoria

  • Alteraciones hormonales

  • Confusión mental

  • Disregulación intestinal

Aunque algunas manifestaciones son las más frecuentes (en el sistema nervioso central, respiratorio y gastrointestinal), en general pueden tener su origen en cualquier sistema corporal.

En otros casos, las reacciones a determinados químicos pueden producir reacciones similares a las  alergias.

 

¿A quién afecta?

 

El consenso actual más difundido es que estamos ante una patología frecuente y en expansión, que ya no puede considerarse rara, y que afecta a u grupo de personas no inferior al 5 % de la población general.

Las estimaciones de los casos existentes de este trastorno o condición en la población son absolutamente dispares. En EEUU, según datos de algunos autores, sería del orden del 2% hasta algo menos del 10 % de la población general; aunque según otros, la cifra real no llegaría al 1%. Entre las personas afectadas hay un predominio de mujeres.

 

¿Cuál es el tratamiento?

 

Actualmente no se dispone de un tratamiento curativo para la SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE. El enfermo afectado únicamente puede encontrar mejora alejándose del producto o productos a los que se ha hecho sensible, existiendo sensibilidad cruzada con otros productos de similar composición. Por tanto, la conducta de evitación es la medida más correcta para estos casos.

En los enfermos en que los productos a evitar son tan numerosos que fácilmente se pueden encontrar en un entorno cotidiano normal, esta evitación se consigue muy difícilmente y el lograrla provoca un gran aislamiento social que hay que intentar paliar.

 

¿Se puede curar?

 

En una gran mayoría de enfermos, el contacto próximo con el/los producto/s a los que se ha creado intolerancia es de bajo impacto.

Pero, sea por susceptibilidad genética o por impregnación paulatina por contacto frecuente con los productos sensibilizadores, la sensibilidad va desarrollándose en progresión creciente.

 

 

¿Es invalidante?

 

En los casos en los que la clínica se va manifestando de forma moderada, las medidas de precaución pueden ser muy asumibles. Pero en los casos en que se desarrolla una gran intolerancia, se puede originar una gran invalidez y, a la práctica, la persona afectada sólo puede moverse en un espacio seguro muy reducido.